En la cúspide de su actuación, rodeado por el ritmo contagioso que lo hizo famoso, Rubby Pérez se encontraba en pleno escenario cuando ocurrió la tragedia. El artista, cuyos éxitos como «Volveré», «Enamorado de Ella» y «Buscando tus Besos» se convirtieron en himnos generacionales, había dedicado más de cuatro décadas a hacer vibrar al público no solo en República Dominicana, sino en todo el Caribe.
Un Amor Mutuo con Venezuela
A lo largo de su trayectoria, el merenguero cultivó una relación especial con Venezuela, donde su música resonó como en pocos lugares. El público venezolano no solo lo adoptó, sino que lo consagró como una figura indispensable en la escena tropical. Esta conexión fue tan profunda que, en múltiples ocasiones, Pérez declaró sentirse «venezolano de corazón».
Un testimonio conmovedor de este vínculo se vio durante sus exequias: su féretro fue cubierto por dos banderas, la dominicana y la venezolana, simbolizando el amor que profesaba por ambas tierras.

Reconocimiento Póstumo
En un gesto sin precedentes, el presidente Nicolás Maduro entregó a Zulinka Pérez, hija del artista, la cédula de identidad venezolana que acreditaba la nacionalización póstuma de su padre. La ceremonia, celebrada en Caracas y transmitida por medios oficiales, incluyó también la imposición de una condecoración en honor a su legado musical.

«Él siempre decía: ‘Mami, tú vas a amar Venezuela, los vas a amar como ellos me amaron a mí… esa es mi segunda patria'», recordó Zulinka entre lágrimas, destacando el cariño que su padre sentía por el país.

La Tragedia que Conmocionó al Caribe
Mientras se rendían estos homenajes, en República Dominicana avanzaba la investigación por el colapso de la discoteca Jet Set, donde Pérez perdió la vida junto a más de 200 personas. Las autoridades arrestaron al propietario del local, señalado por presunta negligencia, en un caso que aún espera justicia.

El Adiós a un Gigante Musical
Rubby Pérez partió físicamente, pero su música y su espíritu festivo permanecen intactos en la memoria de quienes lo admiraron. Su historia no solo es la de un artista excepcional, sino la de un hombre que unió dos naciones a través del merengue, dejando un legado que trasciende fronteras.

